Sociedad Unipersonal | Caso práctico 1 | Asesoría Marbella

Sociedad Unipersonal | Caso práctico 1 | Asesoría Marbella
En relación con la sociedad unipersonal:
a)Una asociación puede ser socio único de una sociedad anónima.
Las asociaciones son agrupaciones de personas constituidas de forma independiente para llevar a cabo una actividad colectiva de una forma estable, organizada democráticamente y sin ánimo de lucro.
Pueden realizar Actividades Económicas que puedan generar excedentes económicos (artículo 13 LO 1/2002, de 22 marzo) y son centro de imputación de obligaciones contraídas por su propia actividad, podemos considerar que las asociaciones tienen personalidad jurídica, de manera que serían personas jurídicas.

A partir de lo expuesto anteriormente, nos remitimos al artículo 12.a LSC, artículo que permite que la sociedad unipersonal esté constituida por una persona jurídica. Todo ello nos lleva a considerar como veraz esta afirmación.

b)La venta de todas las participaciones del socio único a otra persona debe inscribirse en el registro mercantil
Con la venta de todas las participaciones cambiaría el socio por la transmisión de las participaciones, situación contemplada en el art. 13.1 LSC.
El art. 13.1 LSC dice que el cambio del socio único como consecuencia de haberse transmitido alguna o todas las participaciones o todas las acciones, se harán constar en escritura pública que se inscribirá en el Registro Mercantil. Por lo que concluimos que esta afirmación es correcta.

c)La celebración de una junta general requiere siempre de válida convocatoria por el administrador.
Lo primero que debemos decir es que la junta, concebida como órgano colegiado, no existirá ya que por la propia definición de sociedad unipersonal, no puede existir reunión de socios. El socio único ejercerá las competencias propias de la junta (artículo 15.1 LSC); junta en la que no se adoptarán acuerdos (evidentemente) sino decisiones del socio único que se consignarán en el acta, bajo su firma la de su representante, pudiendo ser ejecutadas y formalizadas por el propio socio o los administradores de la sociedad (artículo 15.2 LSC).

Así, en las sociedades unipersonales no se aplican las normas sobre convocatoria, pasando así a tratarse todas las juntas como juntas universales en las que las exigencias formales de convocatoria resultan innecesarias.
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