Sociedad de Inversión de Capital Variable

Las SIVAV son instituciones de inversión colectiva. Tienen por objeto la captación de fondos, bienes o derechos del público para gestionarlos e invertirlos en bienes, derechos, valores u otros instrumentos, financieros o no, siempre que el rendimiento del inversor se establezca en función de los resultados colectivos. Actualmente, se utilizan como vía para pagar menos impuestos.

Se deben cumplir varios requisitos: captación pública de recursos, normalmente dinero; gestión colectiva de esos recursos, por expertos en gestión en materia de mercados de valores; asignación colectiva de los resultados de esa gestión; y que haya al menos cien accionistas para constituir la SICAV.

Todas las instituciones, antes de dar comienzo a su actividad, deben obtener la pertinente autorización administrativa de la Comisión Nacional del Mercado de Valores. Además, están sometidas a especiales deberes de información, al principio de transparencia, puesto que han de publicar una serie de folletos informativos para que el inversor pueda formar su juicio completo y razonado sobre la inversión que se le propone. 

También rige para ellas el régimen de hechos relevantes. Han de respetar el principio de diversificación de riesgos, es decir, limitar la concentración del riesgo de contrapartida de forma que se garantice la suficiente diversificación. La supervisión, inspección y sanción queda encomendada a la CNMV

IVA: Régimen especial del recargo de equivalencia

Este régimen pretende simplificar obligaciones formales a los pequeños empresarios, en concreto, a los minoristas. Los minoristas son aquellos que realizan con habitualidad ventas de bienes muebles sin haberlos sometidos a ningún proceso de fabricación o elaboración. Se trata de artículos que no hayan sido transformados por el comerciante; es decir, cuando éste es un mero intermediario que compra a un distribuidor para vender al público. 

Si se cumplen los requisitos objetivos, el sujeto pasivo está dentro de este régimen especial, al que no cabe renuncia; es obligatorio.

Para el comerciante minorista, supone pagar un IVA algo más alto del normal a cambio de no tener que presentar declaraciones de IVA a Hacienda. De esta manera, el IVA es pagado directamente a su proveedor, simplificando su gestión del IVA. A cambio, por tanto, de no tener que presentar declaraciones, los proveedores de estos empresarios, en sus facturas, no sólo les repercuten el IVA sino que además les suman y les repercuten un añadido: el recargo de equivalencia

Por tanto, el deber principal de un minorista en recargo de equivalencia, como no hace declaración de IVA, es informar a sus proveedores de que se encuentran dentro del régimen de recargo de equivalencia.

¿Cuándo me devolverá Hacienda?

Una vez presentada la Declaración de la Renta, ya sabemos si el resultado final va a ser a devolver o a ingresar.

Si hemos tenido la suerte de que sale a devolver, la pregunta es obvia, ¿cuánto tardarán en devolverme? Legalmente, la Administración cuenta con un plazo de seis meses, desde el final de Junio, para efectuar las devoluciones. Normalmente, si la declaración se presenta pronto, antes de percibirá la devolución, mientras que si se espera a la fecha límite para presentarla, se nos tardará más en devolver. Generalmente, Hacienda no suele tardar más de un mes en ingresar la cuantía al contribuyente en su cuenta bancaria. Puede ocurrir que durante este plazo que tiene Hacienda hasta final de año, no se presente la devolución. En este supuesto, se irán acumulando intereses de demora a la cantidad que se nos debía hasta el momento que nos la ingresen finalmente.

Si por peor suerte la declaración de la renta ha salido a ingresar, existe la posibilidad de fraccionar el pago, o incluso, aplazarlo. El fraccionamiento podemos hacerlo en dos pagos, el primero, del 60%, en el momento de presentar la declaración, y el segundo, del 40% restante hasta el día 5 de noviembre de 2015, inclusive. Para el aplazamiento, se nos pedirá la documentación que demuestre que no podemos hacer frente a la deuda por una mala situación económica, y se nos cobrará un interés del 5%.

El hecho imponible del IRPF

El hecho imponible de este impuesto es la obtención de renta por el contribuyente por el periodo impositivo. En la Ley del IRPF, se establecen los cinco componentes de la renta, que son: rendimientos del trabajo; rendimientos del capital; rendimientos de actividades económicas; ganancias y pérdidas patrimoniales; imputaciones de rentas.

Las tres primeras fuentes de la renta se refieren a rendimientos que se van a integrar en la base imponible por la diferencia entre ingresos menos gastos. La cuarta fuente de renta se refiere a las ganancias y pérdidas patrimoniales donde se van a incluir las plusvalías y las minusvalías que se pongan de manifiesto con ocasión de la transmisión de bienes. También se incluyen aquí algunas incorporaciones de bienes sin contraprestación e incluso algunas pérdidas de valor. Las imputaciones de rentas se refieren a determinadas rentas que la ley obliga a incluir en las declaraciones de los contribuyentes. Se trata de unas rentas que no son reales sino que a través de una ficción real el legislador entiende que se han obtenido, por ejemplo, la imputación de rentas inmobiliarias, o por la cesión de derechos de imagen.

Habrá que tener en cuenta que por este impuesto se gravan tanto las rentas dinerarias como las obtenidas en especie. La dificultad aquí vendrá en cómo valorar las que se obtengan en especie, ya que habrá que seguir el régimen particular que establece la ley para las rentas de este tipo.

CONSUMACIÓN DE LA RESERVA

Si al morir el reservista le sobreviven los hijos o descendientes del matrimonio anterior, según el artículo 973 [sucederán en los bienes sujetos a reserva, conforme a las reglas prescritas para la sucesión en la línea descendiente, aunque en virtud de testamento hubiesen heredado desigualmente al cónyuge premuerto o hubiesen repudiado su herencia]. Por tanto, los reservatarios serán dueños de los bienes reservables por título sucesorio, pero no dice el precepto citado si suceden al reservista o al causante de la reserva.

Es verosímil pensar que heredan al reservista. Los reservatarios, pues, heredan a éste, el cual no puede disponer en favor de otros los bienes reservables.

Una vez aceptada la sucesión en los bienes reservables, los reservatarios podrán exigir de los herederos del reservista el cumplimiento de las obligaciones a que estaba obligado.

Una vez consumada la reserva, parece claro que los herederos del reserevista han de poder reclamar, en su caso, el importe de gastos que haya hecho su causante en bienes que tenía que custodiar para entregarlos a los reservatarios por imperativo de la ley.

LA TUTELA ADMINISTRATIVA DE LOS INCAPACES

A las entidades públicas les corresponde la tutela administrativa de los menores que, hubieran sido declarados en desamparo.

En particular, la entidad pública a la que, en el respectivo territorio, esté encomendada la tutela de los incapaces cuando ninguna de las personas recogidas en el artículo 234 sea nombrado tutor, asumirá por ministerio de la ley la tutela del incapaz o cuando éste se encuentre en situación de desamparo.

A falta de preceptos que la desarrollen, suscita delicados problemas de interpretación. De entrada, parece que el precepto entronca con el artículo 49 de la Constitución.

Con el fundamento legal expuesto y pensando, en las personas de edad avanzada con enfermedades degenerativas, se atribuye a la Administración la tutela de los incapaces mediando cualquiera de las dos circunstancias siguientes:

1) Que el incapaz se encuentre en situación de desamparo.

2) Que no sea nombrado tutor del incapacitado alguna de las personas a que alude el artículo 234 del Código Civil, es decir, ni las personas que el propio tutelado hubiera designado a tal efecto, ni el cónyuge del incapacitado, ni sus padres, ni la persona que éstos hubieran designado, ni un descendiente, ascendiente o hermano del tutelado.

A la vista de la insuficiente regulación legal otorgada a la tutela administrativa de los incapaces, cabe afirmar que la reforma se ha limitado a sentar los presupuestos de un sistema de control administrativo respecto de la protección de los incapaces, relegando la determinación de los cauces arbitrados para hacer efectivo el sistema que instaura.

El devengo en el IVA

El IVA es un impuesto instantáneo, y se devenga operación por operación, aunque desde el punto de vista de su gestión, su declaración es periódica, normalmente trimestral, y en cada declaración, el sujeto pasivo incluye la suma de todas las operaciones devengadas, y le resta las cuotas soportadas en el periodo para ingresar la diferencia. 


Pero siendo un impuesto instantáneo, ¿cuándo se produce el devengo? La regla general, es decir, para las entregas de bienes, es que se devenga en el momento en el que se pone a disposición del adquirente el bien, y en operaciones y servicios, en el momento que materialmente se presta el servicio. Si el IVA se devenga cuando se entrega el bien, ese es el momento en el que debe declararse. 


En el caso de pagos anticipados, hay una regla especial, y es que el IVA se devenga en cada cobro parcial anticipado, por el importe facturado. Esto ocurre, por ejemplo, cuando alguien compra una casa en construcción. 

Hay más supuestos especiales, por ejemplo en el caso de operaciones de tracto sucesivo, como los arrendamientos, en los que el devengo se produce en el momento en el que resulte exigible la parte del precio que corresponda a cada percepción. 
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